30/06/2007

Gogol Bordello

El Lower East Side es todavía una mezcla de razas y credos que desprende a diario su original energía caótica y magnética, propia de su historia de remiendos. Bajo las azoteas de esos antiguos edificios de ladrillo que nunca terminan de venirse abajo, aún duermen los mismos inquilinos de alas de barro. Aquellos refugiados judíos que eran mayoría y los numerosos polacos, rusos y alemanes que les rondaban han ido a menos por el impulso acelerado del acento latino. Con lo que queda de unos y lo que traen los otros, el Lower East Side todavía evoca algo especial, manteniéndose casi incorruptible con su sonido gitano.

La quintaesencia musical del Lower East Side sólo tiene un nombre: Gogol Bordello. Esta banda, a medio camino entre el cabaret y el rock, está formada por dos rusos, uno tocando el acordeón y otro el violín; un israelí, al bajo; un estadounidense a la batería; dos tailandesas que ponen el baile y un ucraniano que dirige el cotarro a la vez que canta. Este último se llama Eugene Hutz y destaca por ser el frontman del grupo, además de por su vigoroso bigote. Su cara puede ser familiar por la película "Todo está iluminado", de Liev Schreiber, donde Hutz hace el papel del chico que guía al protagonista, Elijah Wood.

Según el propio Hutz, la música de Gogol Bordello es gipsy punk. Un sonido que, por lo que dicen sus protagonistas, se acerca al músico inmigrante, al viajero con mezcla en sus venas. De algo de esto sabe el propio Hutz que pasó varios años viajando como refugiado ucraniano por Polonia, Hungría, Austria e Italia antes de asentarse en Nueva York a principios de los noventa. Por las calles del Lower East Side, Hutz paseaba hechizado por la música gitana, el folk europeo y el reggae, pero bajo el brazo podía llevar sin problemas los discos The Stooges, una de sus bandas de cabecera. Tras liar a un grupo de desamparados como él, nació Gogol Bordello.

La banda empezó tocando en celebraciones de bodas rusas, a medida que el conglomerado intentaba dar forma a su sonido bizarro con letras que se cantaban en cuatro idiomas (inglés, español, ucraniano e italiano). Sin embargo, su reputación ganó fuerza por Hurtz. Con su bigote a cuestas, el ucraniano pinchaba música todos los jueves en uno de los locales de moda del Downtown, donde se daba salida a estilos tan dispares como flamenco, dub, reggae o rai. De vez en cuando, sonaba algo de Gogol Bordello.

Ahora, la banda es un auténtico grupo de culto en Nueva York. Su legión de fieles seguidores no falla nunca. Habla de ellos una tarde de altos humos en Tompkins Square o en mitad del fuego nocturno de Bowery y a más de uno se le iluminará la cara. Sus lazos se extienden también por Europa. Si se compara con Manu Chao y su Radio Bemba Sound System, Gogol Bordello son el pecado original, aunque, todo sea dicho, versionan temas de Mano Negra. De sus abrasivos directos ya corre una leyenda, entre el surrealismo y el desmadre. En su sonido bastardo explosionan The Clash, The Stooges, Peter Tosh o el Tom Waits más pasado de rosca con el legado gitano y folklórico europeo. Esto puede comprobarse en su mejor trabajo hasta la fecha ‘Gipsy Punks: Underdog World strike'. No hace falta decir que son políticamente incorrectos. Y todo un circo.

alt : http://www.youtube.com/v/7YElX4na_bg
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15/06/2007

White Rabbits

Acaban de sacar su primer álbum y crítica y público están con ellos. No puede ser de otra forma. White Rabbits apuntan alto. Esta banda, que llegó a Nueva York procedente de Columbia, Missouri, reúne suficientes cualidades como para hacer algo importante más allá de la inquieta escena neoyorkina.

White Rabbits lo forman seis tíos que parece que se llevan de maravilla y muestran el equilibrio perfecto para hacer que el conjunto funcione como la gran banda que aspiran ser. Y, personalmente, apuesto a que podrán alcanzar algunas de sus metas, a poco que sigan la misma línea que acaban de marcar y tengan un poco de suerte.

Lo primero que hicieron estos conejos blancos cuando llegaron a Nueva York fue alquilar un loft en Bushwick, un vecindario al este de Williamsburg, Brooklyn. El enorme piso sirve de centro de operaciones de la banda. El primer suelo está repleto de instrumentos, entre ellos un piano y dos baterías, y lo preside un cartel de Hank Williams, mientras en el segundo nivel se apiñan las camas de los seis conejos.

Las influencias de White Rabbits son tan variadas que es difícil concretar una por encima de las demás, aunque se les compara con los Walkman, a mí me suenan más a The Specials o The Style Council. Ellos mismos presumen de su gusto ecléctico, porque la idea de la banda es plasmar las diferentes pasiones de sus seis miembros. Testimonio de este abanico de sonidos es su largo Fort Nightly, que recorre el post-punk americano, el indie rock de los noventa, el ska, el calypso e incluso el Afro-beat. Todo bajo dos perfiles: el festivo y el épico. Pueden llegar a hacer del garito una danza de espectros. Como anécdota apuntar que en algunos temas suenan tres baterías simultáneamente.

Los White Rabbits ahora están presentando su nuevo disco por Reino Unido, después de una pequeña gira americana. Seguro que es el comienzo de algo importante, porque apostar por ellos es garantía de salir ganando.

alt : http://www.youtube.com/v/i419E8lPgKg
Posted by Fernando Navarro at 16:30:03 | Permanent Link | Comments (0) |

02/06/2007

My Teenage Stride

Apunten bien este nombre los aficionados al pop en sus cuadernos supersónicos: My Teenage Stride. Esta banda neoyorkina, gestada en Massachusetts, es una de las sensaciones del momento. Están empezando y la verdad que no tienen casi nada de tirón, pero ya están haciéndose un pequeño hueco en la escena de la costa Este y en los locales alternativos de la Gran Manzana. El disco ‘Ears like golden bats', que acaba de ser editado, supone uno de los más bellos debuts neoyorkinos del año.

My Teenage Stride han florecido de la nostalgia popera de los ochenta. El frontman de la banda, Jed Smith, entiende el pop de aquella época más allá de una pose y ropas al vestir. Smith y el resto del grupo tienen una premisa: una buena canción es una buena canción sin necesidad de grandes acompañamientos. La expresión de sus temas, por tanto, destaca por su aparente sencillez y fragilidad.

Escuchando algunas pistas de ‘Ears like golden bats', la primera comparación que viene a la cabeza es la de Go-Betweens. No podía ser de otra forma si My Teenage Stride saborean cada pequeño haz de sonido que dejó una de las bandas de culto de los ochenta. Pero en sus composiciones también se reconocen algunos toques de la ironía dylaniana o a la Velvet Underground más melosa.

Un grupo a tener en cuenta, que reivindica el material de los ochenta que a veces más se olvida: las canciones, envueltas en suaves sonidos, para ser degustadas como caramelos.

Posted by Fernando Navarro at 03:19:09 | Permanent Link | Comments (5) |

21/05/2007

Au Revoir Simone

Arranco con la idea de intentar desgranar, de vez en cuando y en la medida que sea posible, el actual Ipod neoyorkino. Tarea más que difícil en esta ciudad que rebosa de grupos y cantantes, y donde las modas son tan variadas y desaparecen de un día para otro. Lo hago con un grupo que reconozco que queda algo lejos de mis pasiones pero cuya música poco a poco va teniendo su hueco en el respetable neoyorkino. Entre ellos, nada más y nada menos que David Lynch.

El director de ‘El hombre elefante', ‘Terciopelo azul' o ‘Carretera perdida' asegura categóricamente que es el mayor fan de Au Revoir Simone, un trío de féminas de Brooklyn que acaban de publicar su segundo álbum, The Bird of Music.

Salidas de la incombustible escena de Williamsburg, Au Revoir Simone está formado por Erika Forster, Heather D'Angelo y Annie Hart, tres mujeres que coinciden en su gusto por los sonidos del electro punk. Au Revoir Simone siguen la senda que en Nueva York abrió Suicide, una de esas bandas que se escriben con letra pequeña pero cuya aportación bien es conocida por los círculos de músicos más veteranos. Suicide fueron la disonancia de la explosión neoyorkina de finales de los setenta que surgió en el CBGB.

Como a Alan Vega y Martin Rev, los teclados es lo que pone a este combo femenino. Los teclados dentro de una tejida atmósfera eléctrica y de sintetizadores. Así en su más reciente The Bird of Music a veces juegan a ser los Beach Boys de Pet Sounds y otras el David Bowie más minimalista. Es un ambiente fijado en el detalle. Au Revoir Simone se profesan, asimismo, fans de Bjork, Bee Gees y Belle and Sebastian.

Acaban de girar por Estados Unidos con Peter, Bjorn and John y por Europa lo harán en junio con Voxtrot. Todavía están dándose a conocer. El primer álbum publicado en el 2005 fue sólo un mini disco. Aún así, en Japón ha levantando una especie de fiebre y ya se habla del fenómeno Au Revoir Simone. Siempre después de David Lynch, que según contó a la revista MOJO, se encontraba en el Barnes & Noble de la calle 23 cuando se encontró con estas chicas y juntos se fueron a pasar una tarde a Union Square. Allí, al contrario de lo que pueda parecer en un principio, el que hacía las preguntas era David Lynch, pues para algo es el fan número uno de Au Revoir Simone.

Posted by Fernando Navarro at 05:54:25 | Permanent Link | Comments (7) |