07/07/2007

Música callejera

Con el buen tiempo, Nueva York es un hervidero de estas cosas. Es imposible cansarse.  

Union Square


Sexta Avenida

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Times Square

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09/05/2007

Jersey boys

Jersey Boys es uno de los musicales que más éxito está teniendo en Broadway desde hace un par de años. Sin ir más lejos, los premios Tony, conocidos como los ‘Oscar de Broadway', otorgaron el año pasado a Jersey Boys el premio de mejor musical de la temporada.

Jersey Boys cuenta la biografía de Frank Valli y su grupo los Four Seasons, que durante los años sesenta y setenta colocaron varios éxitos en los más altos puestos de la listas de ventas con su característico sonido doo-wop. Después de fallidos intentos, el cuarteto metió la cabeza a lo grande a principios de los sesenta con el single "Sherry", que llegó a número uno nacional. Frank Valli fue el alma mater de este cuarteto. Cuando el grupo se disolvió, Valli mantuvo una carrera en solitario irregular. En su currículo destaca, entre otras cosas, la aportación que hizo a la película "Grease" con el tema principal de título homónimo. Este acercamiento a la pantalla ha terminado por culminarse en los últimos años cuando ha aparecido en varias ocasiones en la serie de Los Soprano como uno de los capitanes de la mafia de Nueva York.

Pero quería llamar la atención en otro término. Como el propio título anuncia, la biografía musical de estos chicos se cultivó al otro lado del río Hudson, en el desconocido estado verde que se estira a la sombra neoyorkina; Nueva Jersey.

Está bien que sea Broadway el que haga un poco de justicia con New Jersey. Porque, veamos, Frank Sinatra, la voz, era de Hoboken, en mitad del mapa de Nueva Jersey y una ciudad en auge a la que ahora se mudan muchos neoyorkinos por la tranquilidad que se respira en sus calles. Y hoy nadie llena el Madison Square Garden durante más noches seguidas que Bruce Springsteen, natural de un pueblecito de Nueva Jersey y que, como él mismo dice en sus conciertos en el Madison, el señor Springsteen y el New York Times, sepan todos, viven al otro lado de la orilla. Sí, el Times se cocina cada día en Nueva Jersey.

Así que en este caso la justicia llega de la mano de los Four Seasons, un grupo del pop americano que durante mucho tiempo se debió a lo que algunos llamaron el sonido italomericano. Sonará a película de la mafia, pero la columna vertebral de los Four Seasons no sólo viene de inmigrantes italianos sino que además muchas de sus canciones fueron algunas de las primeras del rock en retratar con romanticismo la vida urbana blanca formada, especialmente, por las esperanzas y los fracasos de los jóvenes, entre ellos una mayoría italoamericana que dormía en Nueva Jersey. Esta lírica de tono épico más tarde sería utilizada por toda una escuela encabezada por el propio Springsteen.

Sin padre ni madre, este sonido, que también tiene el nombre de Jersey Shore, bebió del R&B blanco caracterizado por el tremendo uso de los teclados y una cuidada instrumentación. Los Four Seasons se mueven en un compás que gira en torno a un joven Van Morrison y las primeras grabaciones de los Beatles y la Motown. De ahí, que los primeros temas de los Four Seasons pidieran algún tipo de baile hasta que en los setenta se guiaron directos al ambiente disco.

Pero los Four Seasons destacan por su aportación a ese doo-wop blanco, cargado de romanticismo, sin ser muy descarado con el baile y sí con el aprecio a los instrumentos. Una particular ritmo que cautivó al mismo Lou Reed, poco antes de ponerse manos a la obra con la Velvet Underground. Según cuenta en un ensayo que escribió de música titulado "Desde el proscenio", él y Andy Warhol estaban fascinados con la repetición que se reconocía en las canciones de los Four Seasons como un concepto clave. Reed escribía: "Toda mente norteamericana debería conocer los tres últimos coros de batería de ‘Dawn', de los Four Seasons. Redobles a dos manos. Repetición. La repetición es tan fantástica... Reduciendo las cosas al chiste final. Lo cual es bonito."

Ese chiste final del que hicieron uso Four Seasons y que se deja oír en otra escala en los discos de la Velvet, repitiendo un camino que nunca ha dejado de ser transitado: la conexión entre Nueva York y Nueva Jersey.

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09/04/2007

Be My Baby

Un joven Martin Scorsese sabía muy bien lo que se hacía cuando para su afilada película ‘Malas calles' (Mean Streets) utilizó el tema de las Ronettes, Be My Baby, como cierre final de su paseo nocturno por las calles de Nueva York. Phil Spector había producido esa grabación apabullante que en los créditos finales de ‘Malas calles' sacudía aún más el alma y encogía el cuerpo.

Eran principios de los años 70 y Scorsese ya mostraba dotes de ser un cineasta arrebatador y carnal, pero también un hombre poseedor de un definido y glorioso sentido musical. La banda sonora de ‘Malas calles' estaba formada por los Miracles, los Marvelettes, Guiusseppe Di Stefano, Renato Carasone o los primeros Rolling Stones del periodo ABKCO Records. Los dos regateadores de poca monta, protagonizados por los poco conocidos Robert De Niro y Harvey Keitel, intentaban sobrevivir por Little Italy con sus trapicheos mientras una banda sonora de impacto sonaba en cada secuencia. Pero lo cierto es que Scorsese se reservó Be My Baby para la parte final y desenfundó el cargador por última vez en la cinta con un tema que parte el corazón.

Las Ronettes le deben la vida a Phil Spector, ese loco y extravagante productor que hoy es noticia por sentarse en el banquillo acusado de matar de un disparo a la actriz de serie B Lana Clarkson. El grupo liderado por Verónica, aka Ronnie, nació de las entrañas del Harlem español. Inspiradas en la tradición doo wop del área negra neoyorkina, Spector supo sacar de ellas lo mejor y dar rienda suelta a sus voces en ese muro de sonido que registró como uno de los grandes descubrimientos de la música popular. Es curioso porque Spector había nacido en pleno barrio del Bronx donde Scorsese decidió rodar buena parte de ‘Malas calles'. Los ítaloamericanos hace mucho tiempo que se mudaron al Bronx y hoy en día la Pequeña Italia sólo es un par de calles con restaurantes y puestos de postales de películas de mafiosos.

Be My Baby sirvió para colocar a Las Ronettes en lo más alto de las listas y situar a Phil Spector a la altura de los más grandes cuidadores del sonido. El propio Brian Wilson, que con los Beach Boys forjaría espléndidos momentos de producción, quedó prendado del tema. La canción tiene el encanto perfecto, desde el principio se mete de lleno y es una explosión de arreglos que se revuelven por dentro de uno. Es, sencillamente, marca de la casa Spector. Bruce Springsteen no paró hasta que sus epopeyas de rock´n´roll dieron a parar con la E Street Band a ese muro de sonido en ‘Born to Run'

Dedicarle un mensaje a Phil Spector no es suficiente, habría que dedicarle una calle y un libro. Supongo que ambas cosas ya están. Pero para dar a las cosas su importancia, la labor de Spector con el sonido, como me dijo hace ya años un buen amigo, debe ser estudiada en las universidades. Al menos, lo más completo hasta entonces sea la caja de cuatro discos Back to Mono (1958-1969), donde se repasa la trayectoria de este hombre al control del sonido de Crystals, Treasures, Darlene Love, Ike & Tine Turner o los Righteous Brothers. Sin contar que Los Beatles, Leonard Cohen o Los Ramones pasaron también por sus manos.

Las Ronettes nunca fueron tan famosas y perfectas como las Supremes, pero es que Phil Spector reservó todo su genio a darlas otro tipo de alas, aquellas que más suenan cuanto más extraño y real es el vuelo.

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25/03/2007

Música neoyorkina

Nueva York es la ciudad de la música. De siempre ha ejercido una atracción incomparable en las inquietudes de la más amplia diversidad de artistas, concentrando el sueño de los que venían con la idea de cambiar el mundo y los que se habían quedado fascinados por su eterna adolescencia. Nueva York es, en definitiva, un hervidero de sonidos, que giran por todos los estilos y aún palpitan por sus calles.

En la medida en lo que pueda y con la periodicidad que permita la ajetreada vida neoyorkina, este blog nace, gracias al soporte de Efe Eme, con la idea de acercar un poco más la música de la ciudad, que se reconoce tanto en lo que ahora está sonando como en lo que sonó para engrandecer su historia.

Puede que sea pertinente comenzar esta andadura recuperando una lista musical que hace un par de semanas publicó la revista Time Out New York. Conocida popularmente como TONY, la revista se ha lanzado a la piscina con la lista de los cincuenta músicos más grandes de la historia de la ciudad de Nueva York.

Según el departamento artístico de TONY, la dificultad de elección residió más en discernir qué factores hacían de un músico genuinamente neoyorkino antes que valorar cuáles hacían a uno mejor que otro. Para determinar la grandeza, tenían en cuenta la influencia, la innovación y la calidad musical. Pero el verdadero quebradero de cabeza fue decidir, por ejemplo, si un músico de jazz que había desarrollado una larga carrera en la ciudad pero contaba ya con mucha carretera recorrida era considerado neoyorkino, o, por el contrario, escoger a alguien que empezó en Nueva York pero terminó por asentar su obra en otra parte.

Al final, a los redactores de TONY no les tembló la mano y han dejado fuera algunos de los nombres más ilustres de la música de Nueva York. Sin ir más lejos, al mismísimo Frank Sinatra, aunque hijo de Hoboken (Nueva Jersey), saltó a la fama en Manhattan. El problema parece estar en que coqueteó con Las Vegas. Su legendario "New York, New York" no es suficiente para la revista. Tampoco está Charlie Parker, que es reclamado por el sonido de Kansas City a pesar de tener su nombre inmortalizado en la Avenida B. Más doloroso puede que sea no ver a dos que dejaron lo mejor de su arte en la ciudad: Woody Guthrie, que además terminó sus días enfermó en un hospital de la metrópoli, y Bob Dylan, que llegó a Nueva York en busca de su musa y estuvo a la vanguardia del folk y el rock mientras vivía en la ciudad. A ambos no se les reconoce con el distintivo neoyorkino. Para este escribiente, no ver a Dylan en esta lista es como dejar fuera de la iconografía neoyorkina a la Estatua de la Libertad por su procedencia francesa. Más aún tras el documental de Martin Scorsese "No Direction Home."

Hay más conocidos que se quedan fuera. Como Billy Joel, cuyas fotografías pueblan Times Square, y Los Strokes, que tanta tinta han gastado en las revistas de tendencias neoyorkinas. El primero no está por alguna extraña razón y los segundos directamente, según la revista, por falta de calidad.

Con todo, el primer puesto es para uno de los imprescindibles: la Velvet Underground. Lou Reed, John Cale y compañía facturaron una obra monumental y arriesgada en una época a medio camino entre los beats y los hippies. Pero entonces Nueva York era otra cosa y la Velvet Underground lo plasmó con un vértigo y derroche todavía al alcance de muy pocos. Especialmente, en el álbum debut The Velvet Underground & Nico (1967). Los chicos de la factoría de Andy Warhol comparten podio con Duke Ellington, el padrino del jazz, y con Chic, el grupo funky y discotequero de la calle 52. Un podio que tiene su muestra en forma de canción en la barra de la derecha.

El resto de la clasificación de los cincuenta mejores músicos de Nueva York formada por rock, punk, jazz, rap, salsa, hard rock o folk se puede consultar a continuación. Del 50 al 1. Ya se sabe que esto de las listas es siempre discutible. Cada uno tendrá su propia lista. Realmente, son un mero pasatiempo que sirve para entretener un rato y, claro, opinar.

50. Paul Simon
49. Laura Nyro
48. William Parker
47. A Tribe Called Quest
46. Lydia Lunch
45. Bobby Short
44. Fats Weller
43. Fania All-Stars
42. Albert Ayler
41. Bette Midler
40. Arto Lindsay
39. The Notorious B.I.G.
38. John Zorn
37. Eddie Palmieri
36. Television
35. Cecil Taylor
34. Nas
33. August Darnell
32. Charles Mingus
31. The New York Dolls
30.
Wu-Tang Clan
29. Héctor Lavoe
28. KISS
27. Jay-Z
26. Sonny Rollins

 

25. Sarah Vaughan
24. Patti Smith
23. Beastie Boys
22. Ethel Merman
21. Madonna
20. Afrika Bambaataa
19. Talking Heads
18. Dizzy Gillespie
17. Sonic Youth
16. Thelonios Monk
15. Grandmaster Flash
14. Blondie
13. Ornette Coleman
12. Barbara Streisand
11. The Ramones
10. Ella Fitzgerald
09. Al Jolson
08. Run-D.M.C.
07. Tito Puente
06. Billie Holiday
05. Public Enemy
04.
Miles Davis
03. Chic
02. Duke Ellington
01. The Velvet Underground

Posted by Fernando Navarro at 22:59:21 | Permanent Link | Comments (11) |