Jersey boys
Jersey Boys es uno de los musicales que más éxito está teniendo en Broadway desde hace un par de años. Sin ir más lejos, los premios Tony, conocidos como los ‘Oscar de Broadway', otorgaron el año pasado a Jersey Boys el premio de mejor musical de la temporada.
Jersey Boys cuenta la biografía de Frank Valli y su grupo los Four Seasons, que durante los años sesenta y setenta colocaron varios éxitos en los más altos puestos de la listas de ventas con su característico sonido doo-wop. Después de fallidos intentos, el cuarteto metió la cabeza a lo grande a principios de los sesenta con el single "Sherry", que llegó a número uno nacional. Frank Valli fue el alma mater de este cuarteto. Cuando el grupo se disolvió, Valli mantuvo una carrera en solitario irregular. En su currículo destaca, entre otras cosas, la aportación que hizo a la película "Grease" con el tema principal de título homónimo. Este acercamiento a la pantalla ha terminado por culminarse en los últimos años cuando ha aparecido en varias ocasiones en la serie de Los Soprano como uno de los capitanes de la mafia de Nueva York.
Pero quería llamar la atención en otro término. Como el propio título anuncia, la biografía musical de estos chicos se cultivó al otro lado del río Hudson, en el desconocido estado verde que se estira a la sombra neoyorkina; Nueva Jersey.
Está bien que sea Broadway el que haga un poco de justicia con New Jersey. Porque, veamos, Frank Sinatra, la voz, era de Hoboken, en mitad del mapa de Nueva Jersey y una ciudad en auge a la que ahora se mudan muchos neoyorkinos por la tranquilidad que se respira en sus calles. Y hoy nadie llena el Madison Square Garden durante más noches seguidas que Bruce Springsteen, natural de un pueblecito de Nueva Jersey y que, como él mismo dice en sus conciertos en el Madison, el señor Springsteen y el New York Times, sepan todos, viven al otro lado de la orilla. Sí, el Times se cocina cada día en Nueva Jersey.
Así que en este caso la justicia llega de la mano de los Four Seasons, un grupo del pop americano que durante mucho tiempo se debió a lo que algunos llamaron el sonido italomericano. Sonará a película de la mafia, pero la columna vertebral de los Four Seasons no sólo viene de inmigrantes italianos sino que además muchas de sus canciones fueron algunas de las primeras del rock en retratar con romanticismo la vida urbana blanca formada, especialmente, por las esperanzas y los fracasos de los jóvenes, entre ellos una mayoría italoamericana que dormía en Nueva Jersey. Esta lírica de tono épico más tarde sería utilizada por toda una escuela encabezada por el propio Springsteen.
Sin padre ni madre, este sonido, que también tiene el nombre de Jersey Shore, bebió del R&B blanco caracterizado por el tremendo uso de los teclados y una cuidada instrumentación. Los Four Seasons se mueven en un compás que gira en torno a un joven Van Morrison y las primeras grabaciones de los Beatles y la Motown. De ahí, que los primeros temas de los Four Seasons pidieran algún tipo de baile hasta que en los setenta se guiaron directos al ambiente disco.
Pero los Four Seasons destacan por su aportación a ese doo-wop blanco, cargado de romanticismo, sin ser muy descarado con el baile y sí con el aprecio a los instrumentos. Una particular ritmo que cautivó al mismo Lou Reed, poco antes de ponerse manos a la obra con la Velvet Underground. Según cuenta en un ensayo que escribió de música titulado "Desde el proscenio", él y Andy Warhol estaban fascinados con la repetición que se reconocía en las canciones de los Four Seasons como un concepto clave. Reed escribía: "Toda mente norteamericana debería conocer los tres últimos coros de batería de ‘Dawn', de los Four Seasons. Redobles a dos manos. Repetición. La repetición es tan fantástica... Reduciendo las cosas al chiste final. Lo cual es bonito."
Ese chiste final del que hicieron uso Four Seasons y que se deja oír en otra escala en los discos de la Velvet, repitiendo un camino que nunca ha dejado de ser transitado: la conexión entre Nueva York y Nueva Jersey.
