El icono del East Village
Cuando el último disco de Jesse Malin salió publicado el pasado mes de marzo, el Village Voice aseguró que Malin es el icono del East Village. Village Voice es uno de los grandes periódicos neoyorkinos por excelencia, siempre atento a lo que se cuece en la calle, con más de cincuenta años de vida. Que la publicación que ha sido testigo directo y ha dado a conocer las escenas musicales de la ciudad como el folk de los primeros sesenta, el rock de años después o el punk de los setenta, se anime a calificar a Malin como icono del East Village es a tener en cuenta. Más aún cuando la chapa antes la llevaron nombres como Bob Dylan, Lou Reed y su Velvet Underground o los Ramones, todos ellos creadores de la parte este del Village.
Jesse Malin nunca llegará a alcanzar tan altas cotas como los anteriores, por mucho que se tenga aprendido el abecedario del rock, pero no por ello merece pasar desapercibido. Para empezar, dos cosas deberían saberse de Malin: proviene de D Generation, un grupo de toques punk rock que en los noventa agitó las calles neoyorkinas con mejores atributos que los archiconocidos Strokes, y está apadrinado por Ryan Adams, otro que ha cargado con la etiqueta neoyorkina del East Village y al que Malin le debe parte de su actual sonido.
Pero lo cierto es que Malin ya no es un cantante en solitario recién salido del huevo. De hecho, a la espera de que Ryan Adams salga de la deriva en la que anda metido, el alumno ha superado al maestro o, mejor dicho, el amigo Malin es capaz de ofrecer en estos momentos un material más jugoso que el amigo Adams. Así, el disco, "Glitter in the gutter", representa la madurez de Jesse Malin.
El pasado sábado, dentro de un festival por el Día de la Tierra que tomó varios puntos de Manhattan, Jesse Malin ofreció un espléndido concierto acompañado de su banda en el Mercury Lounge. Las entradas se habían agotado casi el mismo día de salir a la venta unas semanas atrás. Con la presentación del disco en el Bowery Ballroom las entradas también volaron y se antoja que pasará lo mismo el mes que viene cuando Malin vuelva a tocar en Manhattan.
En directo, Malin ofrece una poderosa energía, que ya cultivó en D Generation, con un abanico de sonidos registrados anteriormente por Ryan Adams. En una entrevista, Malin aseguró que no hace mucho tiempo le dijeron por la calle que sonaba a una extraña mezcla de Bruce Springsteen, Bob Seger, Bon Jovi y The Cruisers. Sin duda, su rock se mueve entre patrones clásicos con un contagioso y trepidante pop. El propio Malin se ve como un cantante que ya no tiene la agresividad de sus primeros años punk pero con la necesidad imperiosa aún de levantar de la silla al oyente. Tal vez, sus discos suenan un poco descafeinados en más de una ocasión, incluso en "Glitter in the gutter", pero sobre un escenario no defrauda. El neoyorkino, que pasó varios años en Los Angeles para regresar a la Gran Manzana como un hijo pródigo, puede parecer un tipo que anda demasiado preocupado en su perfecta imagen rockera, como pensada para un videoclip de la MTV, pero a la hora de enchufarse la guitarra y agarrarse a un micrófono enseña todas las cartas, más allá de esa chupa de cuero que intenta pasar por vieja cuando está comprada en una tienda retro del SoHo.
Malin dio más de dos horas de concierto hasta la madrugada. Con la banda se subió a la cresta del rock más directo y vitamínico, mientras que en solitario alcanzó a parecer aún mejor que acompañado. No debería dejarse escapar a un artista que su último disco es un muestrario del Nueva York de ahora, entre lo auténtico y lo creado, entre lo que vive cada día y a lo que juega a ser en la imaginación que llena su nombre. El mismo "Glitter in the gutter" es un buen ejemplo de esto cuando cuenta con las colaboraciones de Jacob Dylan, Ryan Adams y Bruce Springsteen. Si este último se ha dejado caer con Malin será por algo, y si encima Malin le canta con sincera pasión a Lucinda Williams en el tema "Lucinda" para qué queremos más. Malin se lo está ganando.

Marcel: Tú lo has dicho: es muy "New York". Está cargado de buenas referencias, con letras muy gráficas y homenajes a varias cosas. Si tienes la oportunidad de verle en directo, seguro que puedes disfrutar además de algunas de sus historias neoyorkinas que cuenta con verdadera gracia. (Comment this)