Be My Baby
Un joven Martin Scorsese sabía muy bien lo que se hacía cuando para su afilada película ‘Malas calles' (Mean Streets) utilizó el tema de las Ronettes, Be My Baby, como cierre final de su paseo nocturno por las calles de Nueva York. Phil Spector había producido esa grabación apabullante que en los créditos finales de ‘Malas calles' sacudía aún más el alma y encogía el cuerpo.
Eran principios de los años 70 y Scorsese ya mostraba dotes de ser un cineasta arrebatador y carnal, pero también un hombre poseedor de un definido y glorioso sentido musical. La banda sonora de ‘Malas calles' estaba formada por los Miracles, los Marvelettes, Guiusseppe Di Stefano, Renato Carasone o los primeros Rolling Stones del periodo ABKCO Records. Los dos regateadores de poca monta, protagonizados por los poco conocidos Robert De Niro y Harvey Keitel, intentaban sobrevivir por Little Italy con sus trapicheos mientras una banda sonora de impacto sonaba en cada secuencia. Pero lo cierto es que Scorsese se reservó Be My Baby para la parte final y desenfundó el cargador por última vez en la cinta con un tema que parte el corazón.
Las Ronettes le deben la vida a Phil Spector, ese loco y extravagante productor que hoy es noticia por sentarse en el banquillo acusado de matar de un disparo a la actriz de serie B Lana Clarkson. El grupo liderado por Verónica, aka Ronnie, nació de las entrañas del Harlem español. Inspiradas en la tradición doo wop del área negra neoyorkina, Spector supo sacar de ellas lo mejor y dar rienda suelta a sus voces en ese muro de sonido que registró como uno de los grandes descubrimientos de la música popular. Es curioso porque Spector había nacido en pleno barrio del Bronx donde Scorsese decidió rodar buena parte de ‘Malas calles'. Los ítaloamericanos hace mucho tiempo que se mudaron al Bronx y hoy en día la Pequeña Italia sólo es un par de calles con restaurantes y puestos de postales de películas de mafiosos.
Be My Baby sirvió para colocar a Las Ronettes en lo más alto de las listas y situar a Phil Spector a la altura de los más grandes cuidadores del sonido. El propio Brian Wilson, que con los Beach Boys forjaría espléndidos momentos de producción, quedó prendado del tema. La canción tiene el encanto perfecto, desde el principio se mete de lleno y es una explosión de arreglos que se revuelven por dentro de uno. Es, sencillamente, marca de la casa Spector. Bruce Springsteen no paró hasta que sus epopeyas de rock´n´roll dieron a parar con la E Street Band a ese muro de sonido en ‘Born to Run'
Dedicarle un mensaje a Phil Spector no es suficiente, habría que dedicarle una calle y un libro. Supongo que ambas cosas ya están. Pero para dar a las cosas su importancia, la labor de Spector con el sonido, como me dijo hace ya años un buen amigo, debe ser estudiada en las universidades. Al menos, lo más completo hasta entonces sea la caja de cuatro discos Back to Mono (1958-1969), donde se repasa la trayectoria de este hombre al control del sonido de Crystals, Treasures, Darlene Love, Ike & Tine Turner o los Righteous Brothers. Sin contar que Los Beatles, Leonard Cohen o Los Ramones pasaron también por sus manos.
Las Ronettes nunca fueron tan famosas y perfectas como las Supremes, pero es que Phil Spector reservó todo su genio a darlas otro tipo de alas, aquellas que más suenan cuanto más extraño y real es el vuelo.

Scorsese es según mi opinión y mis escasos conocimientos de cine: el mejor director en combinar música e imágenes: Malas calles sirve de ejemplo... pero también Uno de los nuestros o Casino. (Comment this)
Por cierto, no desmereciendo la gran sapiencia musical de Martin, no conviene olvidar que suele tener cerca a Robbie Robertson para echar un cable. (Comment this)